Presentación en la feria Casanare Escribe, en el marco del Festival Mundial del Arraigo Llanero: Casanare Palpita 2025
domingo, 21 de diciembre de 2025
viernes, 23 de mayo de 2025
El mango: el árbol estoico del llano
jueves, 20 de marzo de 2025
La vida va en serio
En
Colombia, una buena parte de los adultos mayores[1]
no tiene acceso a privilegios o asistencias que les permita llevar de manera
cómoda y digna esa etapa de la vida[2].
Y aun así, contando con algún tipo de respaldo económico o familiar para
afrontar la vejez, asumo lo poco grato que debe ser aceptar estar en edad de
pensión.
De
repente, ya no mides el tiempo de manera normal, por años o por décadas, sino
por la cantidad de presidentes de la república o Papas a los cuales has
sobrevivido. No entiendes los temas de conversación de los más jóvenes, y cada
tanto debes pedirles ayuda porque las nuevas tecnologías parecieran estar en
contra tuya a cada momento.
Te
das cuenta de que tus capacidades motoras han disminuido notablemente, que te
cansas con facilidad, que al menor descuido, sin importar el sitio, te quedas
dormido. Ahora debes usar gafas para ver el nombre de los medicamentos y no
confundirlos, si es que no olvidas tomarlos. Tu memoria a corto plazo
desaparece, junto con el nombre de algunos familiares o conocidos.
A
menudo vives de mal genio y ya nada parece ser de tu agrado. Le pides a la
gente que hable duro para poder escucharla. Das respuestas incoherentes en las
conversaciones porque malinterpretas lo que te dicen, o asientes con la cabeza
o pronuncias monosílabos porque en definitiva no entendiste nada.
No
puedes comer esto, o beber aquello, porque se te suben los triglicéridos o el
azúcar. Tienes dolores constantes de
cabeza, huesos y espalda. Sufres de hipertensión, te agarra la menopausia, la
andropausia, la gota, o el reuma. Tu estómago se inflama con facilidad, y
cuando vas al baño, parece micción imposible.
Pierdes
injerencia en el trabajo o en tus actividades cotidianas. Tus decisiones no son
acatadas como antes, tus hijos simulan estar de acuerdo contigo en algunas
cosas para no llevarte la contraria. A tus conocidos les aburre escucharte
contar las mismas anécdotas de siempre, ignoran tus consejos y fingen
divertirse con tus chistes.
Te
arrepientes de las cosas que no hiciste, de irte de un lugar, de no haberte ido,
de que no fuiste lo que querías ser, de haberte creído invencible. Pierdes la
cuenta de tus muertos, vives con el recuerdo latente de ese ser amado fallecido,
y a pesar de estar rodeado de personas, quizás de tu familia, te sientes más
solo que nunca.
Das gracias por todo y te pones sentimental por cualquier cosa. Te sientas en una silla afuera de tu casa a contemplar a los transeúntes sin poder reconocerlos, y piensas en el ayer, lo añoras. Te sientes desconectado del presente, te parece hostil, no hay espacio para ti en él, lo que reafirma tu creencia de que todo tiempo pasado, fue mejor.
[1] En Colombia, los
adultos mayores son aquellas personas que tienen 60 años de edad o más (Art. 3
de la Ley 1251 de 2008).
[2]
Según el DANE, solo el 25,5% de las personas en edad de pensión goza
efectivamente de esta prestación económica. – M., J. R. (2023, junio 21). Estas
son las condiciones de vida de los adultos mayores en el país. Portafolio.
https://www.portafolio.co/economia/finanzas/adultos-mayores-en-colombia-cual-es-el-panorama-actual-584749.
martes, 21 de enero de 2025
Tenemos que hablar
¡Hola! Me agrada que el blog siga teniendo visitas, así que compartiré por aquí algunas de las columnas que publico en otros sitios.
Al revisar unos guiones radiofónicos, hechos por los
participantes de un taller de radio, al cual fui invitado como tallerista,
encontré que la mayoría de los escritos contaban con la generosa colaboración
de ChatGPT.
Comencé a sentir curiosidad por lo bien redactados que
estaban los guiones, sobre todo uno en particular. Párrafos cortos y bien
estructurados, con más puntos seguidos que comas y con los signos de
interrogación y admiración completos. No eran perfectos, pero sí extrañamente
buenos para jóvenes entre los 18 y 25 años que por primera vez hacían este
ejercicio.
Hasta ese momento, pese a ciertas señales de un posible plagio, lejos estaba de imaginármelo. Tal vez mi escaso conocimiento en los usos de las inteligencias artificiales, y el hecho de haber subestimado un copie y pegue para esta tarea, hicieron que mis dudas sobre la originalidad de los escritos fuesen minúsculas.
Pero todo cambió cuando entregué la retroalimentación de los
guiones. A los grupos que participaron, les escribí por WhatsApp felicitándolos
por su gran trabajo y por aplicar los consejos dados durante el taller. La
mayoría de los grupos respondió a mis felicitaciones con gran satisfacción y
reaccionando con emoticones o stickers, excepto uno. La respuesta de este
excepcional grupo fue una lacónica, pero reveladora frase: vale gracias.
Ese «vale gracias», me recordó la escena donde Watson, en
Sherlock Holmes 2, descubre al asesino en el salón de baile. Tras derribar de
forma deliberada una bandeja con copas de champán, Watson observa con atención
al único hombre de la sala que no desvió su mirada en dirección a las copas rotas.
—El asesino tomó precauciones para no delatarse… — comenta
Sherlock Holmes en una escena simultánea a la del salón de baile.
—Podría no ser tan obvio, continúa Holmes — un tic nervioso,
señales de ansiedad. O tal vez sea lo opuesto: olvidar actuar natural. Un actor
tan inmerso en su papel, que la única característica que no exprese sea una
reacción espontánea.
Luego de consultar a un amigo sobre cómo saber si alguien
estaba usando ayuda extra en sus escritos, me recomendó un detector de ChatGPT
que podía encontrar en internet. Al pasar los guiones por el detector, el
resultado fue bochornoso. Más del 87 % del contenido de los textos había sido
generado por una IA.
Sentí un leve enojo por el tiempo que invertí revisando los
guiones, pero ni el fraude, ni el hecho de que hubiesen pretendido engañarme,
me molestó. No es la primera ni será la última vez que alguien decida utilizar
un contenido ajeno, y luego lo haga pasar como propio. El plagio está mal y se
debe reprochar y castigar. Pero, como diría una frase popular, «por ahí no van
los tiros».
Lo que experimenté tras lo sucedido fue más bien desazón,
desazón de corroborar que día por día ya nadie quiere imaginar. Y no solo son
los jóvenes, los más grandes también andamos en esas. O estamos muy saturados,
o muy vacíos, que hemos decidido de manera paulatina huir de cualquier esfuerzo
que implique pensar.
Nos conformamos con ese lenguaje soso, reiterativo y simplón
que a diario se nos impone, y que, como buenos vasallos, aceptamos sin mayor
protesta. Estructurar palabras o sonidos de tal manera que nos permitan extraer
la belleza habitada en ellas, nos abruma, nos molesta. Siempre jugando a lo
seguro, a lo fácil, aplicando la ley del mínimo esfuerzo.
Viene bien para este momento, lo dicho por Estanislao Zuleta
en su ensayo Elogio a la dificultad [1]:
«Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades».
Hace poco vi en YouTube el Tiny Desk de Ca7riel & Paco
Amoroso, dos músicos argentinos, que me voló la cabeza. Dos tipos, acompañados
por un grupo de músicos estelares, interpretaron una serie de canciones con una
cantidad de ritmos entremezclados, letras sensuales y extravagantes, y un solle
brutal. Una locura que dura aproximadamente 17 minutos, y que quizás sea uno de
los mejores productos audiovisuales del 2024.
Al verlos, pensé en lo importante de su existencia en un
mundo como este: plagado de frases hechas, de sonidos y mezclas predeterminadas
y de inteligencias artificiales escribiéndote qué decir. Se necesitan muchos
como Ca7riel & Paco que quieran arrojar la bandeja al suelo, y que con el
ruido de las copas le hagan saber a la gente que está viva, que se vale
innovar, que el miedo a la experimentación y al raciocinio solo es propio de
seres inseguros y limitados.
[1] Zuleta, Estanislao. (2017). Elogio de la dificultad y
otros ensayos. Editorial Planeta. https://www.planetalector.com.co/usuaris/libros_contenido/arxius/44/43162_1_Elogio_de_la_dificultad_contemporaneo.pdf
La inutilidad de la amistad
Mientras comía empanadas en un pequeño local, dos mujeres muy cerca de mí conversaban sobre un hombre que le daba la oportunidad a una de ellas de tener un empleo.
—Por fin sirvió ser amiga de ese man, dijo la más joven.
Me causó gracia pero no extrañeza las palabras de la chica.
Por supuesto, su comentario no deja de sonar algo egoísta. Pero que los
vínculos humanos, como la amistad, estén basados en el rédito que de él pueda
obtenerse, no es una novedad.
Aristóteles decía que existe una amistad basada en la
utilidad, donde lo que se valora de un amigo es su beneficio. Y aunque
para muchos esta idea puede ser discutible, es viable según el propio
Aristóteles cuando hay una comprensión compartida del origen de la
amistad [1]. Dime que tan útil eres y te diré que tan amigos
podemos ser, sería quizás el adagio aplicable en este caso.
Sin embargo, pese a existir consenso y conciencia del tipo
de amistad que estamos entablando, ese provecho recíproco con el tiempo puede
derivar en un repugnante manoseo del otro.
Decir que al entablar una relación de afecto con alguien no
haya ningún tipo de interés, sería mentir. Porque aunque no busquemos nada
material, podemos estar tras esas sensaciones que nos hacen bien y que no
encontramos en otro lugar. Pero relegar un vínculo tan bello como la amistad a
una mera transacción de beneficios, no deja de parecerme propio de seres
mezquinos.
Y es justo allí donde me surge un par de interrogantes:
¿Debe la amistad ser un intercambio recíproco y constante de ayudas y favores?,
¿considerarse buen amigo de alguien significa estar siempre a su lado? Algo me
dice que estamos condicionando los lazos afectivos a una continua prestación de
servicios personales, que de interrumpirse, podría dar origen a una serie de
disgustos y malentendidos, en el mejor de los casos.
Todos necesitamos en algún momento esa mano amiga, ese
abrazo o ese consejo indicándonos que todo estará bien. Anhelamos tener a
alguien que, en la enfermedad o el desempleo, nos dé su apoyo y nos haga saber
que no estamos solos. Pero pretender recibir ayuda cada vez que la requerimos,
aparte de ser materialmente imposible, es de un egoísmo y atrevimiento propio
de esta época.
Tal vez no haya objeción en que un buen amigo es aquel con
el que disfrutas los días soleados, y al mismo tiempo con el que te resguardas
cuando el sol raya de frente. ¿Pero y si concertarnos que la amistad también es
conversar sobre cosas sin importancia? De recordar las novelas y los muñequitos
que de niño veías en la T.V. o de compartir una cerveza o una comida un viernes
por la noche echando chisme.
Ni hablar de ese libro que regalas por el simple de hecho de
creer que le gustará a esa otra persona, o le hará bien su lectura.
Hay un pasaje en el Libro del desasosiego, de Pessoa, que
dice: «¿Por qué es bello el arte? Porque es inútil. ¿Por qué es fea la vida?
Porque está llena de fines y propósitos e intenciones».
Un amigo de verdad no atiende tu llamado de auxilio para
acumular puntos y luego redimirlos al necesitar un favor tuyo. Te ayuda porque
odiaría saber que las conversaciones sobre asuntos sin importancia, no van más.
Sentiría un gran vacío al no poder enviarte esa frase interesante que encontró
en el libro que está leyendo, o ese meme o tuit divertido que vio en internet.
La vida ya de por sí es compleja (y eso es quedarse corto),
como para imponerle a otro parroquiano la difícil tarea de salvarte el pellejo
cada vez que lo requieras. Aprendamos a disfrutar lo hermoso de lo inútil, y
tal vez las decepciones serán menos. Y los amigos, los buenos, más.
Referencia:
[1] Katz, Emily. (01 de junio de 2023). Tres
lecciones de Aristóteles sobre la amistad. Ethic. https://ethic.es/
viernes, 20 de septiembre de 2024
Taller de escritura creativa
https://x.com/AdentroLlano
Festival Mundial del Arraigo Llanero: Casanare Palpita 2025
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